En
la pedagogía tradicional, se considera la enseñanza como un proceso que
promueve la transmisión de los conocimientos existentes en la mente del
profesor a la mente de los alumnos y se admite que el vehículo más eficaz para
esta transmisión es la palabra oral, como método de enseñanza se utilizan
bastante las clases expositivas que abarcan uno por uno todos los puntos del
programa. Muchas veces se organizan trabajos prácticos, pero apenas como medio
auxiliar de ilustrar lo que fue expuesto en las clases teóricas.
Las
nociones adquiridas por el alumno a través de la palabra del maestro tienden,
sin embargo, a desaparecer muy pronto, sin dejar vestigios apreciables. Para
atenuar este inconveniente se hacen tests frecuentes y se les amenaza con
reprobarles. El sistema descarga así la responsabilidad sobre los estudiantes,
que utilizan el único recurso a su alcance: tomar apuntes de lo que dice el
profesor y estudiar del cuaderno en la víspera del examen.
El
profesor sabe también que las ideas se le escapan de la mente con frecuencia.
Se habitúa por eso a consultar libros y sus propios cuadernos de apuntes antes
de dar las clases a fin de repasar los aspectos más menudos del tema y
organizarlo en una secuencia que haga la exposición fácil y natural.
El ciclo de deformación del conocimiento:
Se
establece el ciclo de la transferencia de la información, que comienza cuando
el docente prepara su clase y se completa cuando él juzga los exámenes de los
alumnos.
La
primera fase del ciclo marcha bien, pues la mayoría de los profesores
comprenden los libros que consultan y son expertos en el arte de exponer los
conocimientos que poseen.
La
segunda fase del ciclo consiste en el paso al cuaderno de apuntes, durante la
clase, de lo que el profesor expone. Y en esto tiene lugar una degradación
drástica de lo explicado, por cuanto el profesor se mueve en un plano
intelectivo, no solo de persona adulta sino también especializada en la materia
que enseña, por el doble efecto del estudio y preparación de sus clases y de la
labor docente repetida. Y así resulta que lo que a él le parece fácil está
lejos de serlo para quienes le oyen. Aún así los oyentes absorberán bastante de
lo expuesto si pudiesen prestarle una atención concentrada y continua. Sin
embargo, si lo hiciesen no se encontrarían desarmados llegado el momento del
repaso para los exámenes. Por ello la clase se convierte a compilar material de
consulta para recurrir llegado el momento de estudiar para el examen y no así a
asimilar el contenido expuesto por el profesor.
En
el transcurso de meses las anotaciones se amontonan, sin que el alumno tenga
tiempo o incentivo para aclararlas. La víspera del examen tiene lugar la
tercera fase del ciclo: trasladar lo que está en el cuaderno a la memoria del
alumno. Solo entonces se da éste cuenta de que sus apuntes son incompletos e
incluso incomprensibles. Pero no hay tiempo para nada más. Hasta el último
momento, se pasea de un lado para el otro por alguna plaza del barrio, o por la
terminal de buses, lee sus resúmenes, tratando de entenderlos y se aprende de
memoria lo que no comprende.
La
cuarta fase es el traslado al ejercicio escrito en la prueba de lo que se le
quedó en la memoria del estudiante. Suele ser un rompecabezas al que le faltan
muchas piezas, expresando nociones asociados a términos técnicos con sentido
dudoso, el estudiante batalla por construir respuestas aceptables, aún así
muchos fracasan.
En
la última etapa del ciclo el profesor sensible sufre al corregir esos exámenes,
compara la fascinante información científica, que recogió de los libros y
expuso tan bien en sus clases, con las frases inconexas que se repiten en todas
las pruebas que se toman a lo largo de la gestión académica.
Empobrecimiento de la información:
De
lo expuesto en párrafos anteriores queda claro cómo lo dicho por el profesor se
empobrece en su traspaso al cuaderno de notas del alumno cuando se adopta el
método tradicional de enseñanza. Pero, dicho contenido, desciende también de
categoría de una manera más sutil, tanto que pasa fácilmente desapercibida, y
se debe a la ilusión de pensar que las palabras evocan las mismas ideas en el
profesor y el alumno.
El
docente a lo largo del año lectivo, utiliza palabras científicas o técnicas,
los alumnos llegan a familiarizarse con esos términos, pero lo que realmente
significa para ellos es un misterio. Se forma así un mundo de conceptos
científicos o técnicos en la mente del estudiante paralelo al mundo de
conceptos del profesor pero nadie sabe las profundas diferencias que hay detrás
de la identidad de esos términos.
La
única manera de atenuar estas profundas diferencias de significados que hay
detrás de cada término será la de procurar que los alumnos construyan sus
conceptos sobre la base de hechos observados.
Las críticas sobre la formación
de los profesionales son múltiples y diversas; van desde señalar que los
profesionales son demasiado teóricos y poco o nada prácticos, que no responden
a las necesidades de la sociedad más bien se
valen de ella y aprovechan de ella sin importar caer en corrupción.
Críticas, que exigen de los
centros de educación superior, una formación de seres humanos diversos
multiculturales y cambiantes con una educación que les brinde un aprendizaje
para toda la vida, del desarrollo individual de las personas, del vivir bien,
de desarrollar habilidades mentales, afectivas y sociales en los futuros
ciudadanos además de acercar el
aprendizaje a los problemas prácticos de
vida.
Exigencias que comprometen a
las universidades a elegir una tendencia pedagógica que vincule más sus
programas académicos con el sector productivo, que organice sus aprendizajes
para la incorporación eficiente de sus egresados al campo laboral; además de
una adecuada, definición funcional y pertinente
de los perfiles de egreso y los diseños curriculares.
Ante esta realidad se presenta
esta propuesta de plan para la materia de tecnología educativa, correspondiente
al módulo VI del diplomado en “docencia universitaria bajo el enfoque basado en
competencias”, de la Universidad Privada Domingo Savio – Tarija.
La misma, que en su
desarrollo contempla cuatro capítulos; iniciando con una fundamentación teórica
del modelo basado en competencias para luego aplicar la planificación y
organización de una materia en su estructura curricular, su componentes
estructurales y funcionales dentro de la formación basada en competencias.
1.Definición
del problema:
El problema se define como:
“Falta de conocimientos y
habilidades para interpretar, elaborar, generar e incorporar la Tecnología de
la Información y la Comunicación (TIC) a los planes, programas de formación
docente lo que le imposibilita adoptar estrategias de administración y gestión
educativa para el desarrollo profesional docente”.
1.Descripción
de la unidad de competencia:
Al
finalizar el módulo el participante:
“Elabora
estrategias para fortalecer el proceso de enseñanza aprendizaje a través del
estudio teórico práctico de los métodos, procesos propios de las TIC´s para la
formación integral de los estudiantes y en su propio desarrollo profesional”.